Mujer sin hijo: Tere no tiene hijos

Mujer sin hijo es un cortometraje de 2018 escrito y dirigido por Eva Saiz López. En él se cuenta cómo una mujer, Tere, encuentra a un chico al que poder alquilar una de las habitaciones de su casa. La diferencia generacional es evidente y sus vidas podría decirse que también. Sin embargo, entre ellos se crea una relación inesperada, calma y agradecida.

La mujer y su día a día

Mujer sin hijo es una ficción sin estridencias con un argumento sencillo igual que las vidas de los personajes que la protagonizan. Tere (Susana Alcántara) es una mujer que vive sola en su piso. Allí desayuna, duerme, hace los quehaceres de su casa, un poco de ejercicio y ve la vida desde su piso y la gente que pasa alrededor. Los diálogos son escasos y sorprende, sobre todo, la incomunicación en la que vive Tere. Hay mucha rutina y soledad también.

Foto: Kabiria Films.

En un punto de la historia aparece un chico, Hugo (Marcelo Carvajal), que se une a la convivencia. Entonces la realidad de Tere cambia un poco, se altera, pero su vida sigue con tranquilidad. Se ha añadido un elemento interesante y necesitado por Tere. La relación que se establece entre ellos es diferente a lo esperado, pero Tere se comporta y también lo hace Hugo, aunque tal vez pueda ser un poco indiscreto. Pero la cotidianidad sigue en esa casa en una continuidad, aunque mejorada, con todo el decorado de una casa con los enseres y muebles típicos de una viviendo de barrio obrero de los años 60 y 70.

Convivencia y deseo

Cuando Tere y Hugo se conocen surge en ella un sentimiento obvio de la mujer sola. En el caso de Tere es una mujer que está sola no por elección: su físico no se encuentra dentro del canon, entra de lleno en la madurez y a ella le gustaría establecer contacto con alguien. Por eso ha buscado a una persona (chico, hombre) con quien compartir su piso. Ella tiene necesidad sexuales escondidas sospechamos que desde hace algún tiempo.

Foto: Kabiria Films.

Tere se aproxima a Hugo y se regocija con los nuevos cambios que llegan a su vida. La motivación que recibió del exterior (mira por la ventana por aquí, mira por allá) es clave. Se sintió tentada y curiosa ante la juventud, ante el reflejo femenino de lo que le gustaría ser (pero que no ambiciona) y del masculino (por el que se siente atraída). Tere no es una espía, es una observadora.

La mujer podría ser la madre de Hugo. Pero no lo es. Es una mujer sin hijos, sin familia. Y aunque totalmente legítimo, puede ser que queramos que vea en Hugo al hijo que nunca tuvo, ¿pero por qué debería ser así? El cortometraje de Eva Saiz se recrea en la continuidad de la vida, en el llegar tarde, pero llegar, y disfrutar y vivir lo poquito que te pueda venir. Lo dicho, sin estridencias, expectativas ni grandes sueños.

Conclusiones

Mujer sin hijo es aceptación y la aproximación de una mujer sin hijo a quien podría serlo, pero que no lo es. La aceptación del deseo es palpable en la historia, pero sin producirse desasosiego o frustración, sino agradecimiento hacia la mejora de la vida y el conocimiento y la relación con otras personas. El corto tiene una narración plana, sencilla, con apenas diálogos (aunque estos digan mucho) y donde el piso cobra gran relevancia. Una pequeña ventana que se abre para una mujer que sigue mirando hacia afuera.

Puedes leer esta crítica también en Cinemagavia.

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