Reseña | El profesor Unrat, de Heinrich Mann

El profesor Unrat es una novela escrita por el escritor alemán Heinrich Mann. La obra es del año 1910 y en 1930 se filmó la película El ángel azula propósito del libro de Mann y protagonizada por Marlene Dietrich. Es el personaje femenino punto clave del libro. La señorita Fröhlich es una artista, una cabaretera de más que dudosa reputación, simboliza la belleza, la sugerencia, la decadencia y el vicio. La perdición más absoluta. El personaje principal, un profesor catedrático de instituto de una pequeña ciudad portuaria de principios del siglo XX, de nombre Raat y conocido como Unrat, por su parecido en alemán con el término basura, es, precisamente, todo lo contrario a ella. Es y defiende con categórica vehemencia los principios de moralidad, estatismo y disciplina. El profesor Unrat es una revelación de la caída de todo lo sublime a los más bajos confines del infierno. Al menos, en lo que respecta a la figura del profesor (o como preludio de la deriva alemana durante las primeras décadas del siglo XX).

Con una narración algo lenta en los inicios del relato, presentación de personajes principales y conversión del personaje de Unrat, se torna en una vorágine de pequeños acontecimientos que harán de Unrat la persona en la que acabó convirtiéndose. El personaje destaca, sobre todo, por su toma de la palabra, en una perfecta gramática y en un uso exagerado de la lengua y su perfeccionamiento. Unrat es un misántropo e hipócrita que siempre quiso la caída de todos los seres humanos habidos a su alrededor con la excusa de que perpetuaban el vicio y mancillaban una moralidad en la que ni él mismo creía. Y consiguió arruinar a toda una ciudad, aunque nunca supo las terribles consecuencias para él mismo. Un personaje que solo alimentaba odio, que en su fantasía creía amar y poseer a la artista Rosa Fröhlich y que, con ella, poseía también a todo un pueblo.

El profesor Unrat es una caricatura del hombre misántropo sediento de venganza, cultivador de las desgracias que pueblan la humanidad, alentador de las malas costumbres, que se siente víctima, aunque es victimario. Toda un reflejo y expresión social que raya en la fábula con intención didáctica incluida. La primera mitad de la obra se vuelve un poco tediosa por su lentitud, pero el resultado final del texto le otorga completo sentido a El profesor Unrat.

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